¡Qué no!

Que no somos tan listos, tan guapos, tan exitosos…
Siii… curramos un montón y nos esforzamos cada día, pero… ¿todo es éxito…?  ¡¡Venga ya!!

Derrochamos guapura, sabiduria y poderío por donde vamos, pero necesitamos de estímulos motivantes, cada equis, para no perder “bravura”.

La era de los más preparados y seguros de sí mismos que convive, en una realidad paralela, con mentores, expertos y coachs que nos han de “apuntalar” para no perdernos por el camino. Y esto no va de cuestionar a mentores, expertos y coachs… , ni mucho menos! Que no quiero provocar a nadie, ni que nadie “afile” sus respuestas!

Pero es que, parece que es malo (malisimo) errar, no conseguir lo que se consideran los estandares top, o fracasar ” de pleno” en un proyecto, personal o profesional.  Y como es malo, me cayo. Y no solo me cayo, si no que pongo a todo volumen y amplifico, aquello que si salió bien.

-” los chicos no lloran, tienen que pelear…” –  decía la canción (no me preguntéis cantante, que ni pajotera idea de los responsables de tanta chulería 😅😅). Y oye, ni chicos ni chicas vas a ver llorar o mostrar debilidad. Faltaría más…

Y no sé vosotros, pero lo que a mí respecta, cada ” éxito” va acompañado de noes, zancadillas, resoplidos ajenos y propios y mucho de rizar el rizo para confirmar que no va a ser coser y cantar.

Y mira si seremos cabezotas, orgullosos, egocéntricos (llámalo como quieras) … que lo callamos como si se nos fuese la vida en ello;
no sea que se nos vea débiles, o menos top.
Y no es perfección lo que transmitimos con tanta conducta espartana, que no!

Lo que sí que mola, y mucho, es que en medio de tanto ruido, de tanta opinión gratuita y tanto like no descuides tu carácter, seas fiel a ti mismo,  y no vayas dando golpes de timón a partir de lo que dicen los demás. Porque, al final, lo que de verdad cuenta son tus habilidades reales y tu personalidad. Algo que, a la larga, no se puede fingir. Ni para bien ni para mal.

¡Qué no! Qué no pasa nada por ser imperfectos.
Que no pasa nada por admitir y bajar del Olimpo cuando toque. Que no pasa nada por pedir ayuda o admitir que no siempre podemos con todo….¡Qué no!

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¿Coordina… qué?

Aunque no solemos hablar de ellos…. sin ellos no es posible hablar, hacer, asesorar o gestionar en este sector.

Atienden al vendedor, al comprador, a los gerentes, los compañeros (también de otras oficinas), al chico de paqueteria…(faltaría más…!)

Son el primer eslabón , generalmente, entre las personas que nos requieren y nuestra oficina. El primer eslabón, y el más fuerte, para que el resto de la cadena de acciones se lleve acabo.

Esa importancia, rara vez, se ve más allá de las cuatro paredes de nuestras agencias. De puertas para afuera, suelen ser, (tristemente) una voz asociada a un nombre.

No hay rankings, ni publicidad de “postureo” para coordinadoras y coordinadores.
Jamás vi un panel publicitario que dijera ” la coordinadora “menganita” ha propiciado X operaciones a la Agencia Inmobiliaria “fulanita”.

Capaces de dar objetividad y neutralizar los “bandazos emocionales” a los que están sujetos los agentes, comerciales y asesores, de su oficina.
Capaces de mejorar cada día, aunque apenas haya formación, ni coachs, ni congresos apabullantes pensados para ell@s…
Capaces de desarrollar multitareas, aunque sus compañeros vayan dirigidos a la especialización….
¡Capaces de mucho, aunque se les mencione tan poco!

¿Alguién se atreve con ese panel publicitario…?

¿Bailamos…?

Sin incluir a la abuela, los hermanos, los amigos, ni tan siquiera a los “super cuñados”…. ¿sabes cual es la media de personas que intervienen en la compra- venta de una propiedad? En torno a veinte! Y pueden ser más…
Los asesores inmobiliarios solemos  hablar del trabajo, los medios y complejidad que conlleva “encontrar” un comprador que, efectivamente, adquiera la propiedad que hemos estado comercializando; pero es que el “baile” empieza, precisamente, cuando aparece ese comprador “perfecto”.
Entran en escena tasador, oficial, asesor bancario, técnico, administrador de fincas… todos ellos necesarios para que el proyecto de varias familias llegue a buen puerto.
¿Conocen las partes que más ilusión y dinero ponen en dicho proyecto, las competencias y funciones de todas las personas y profesionales que intervienen?
Más aun, ¿ Conocen vendedor y comprador sus derechos y deberes y viceversa?
Como os decia un “gran baile” y somos los asesores inmobiliarios, precisamente, los encargados de que cada uno de los pasos se den correctamente.
Esa “coreografia” es compleja y en lo que dura es mucha la tensión, “miedos” y estrés que compradores y vendedores soportan.
Muchas nuestras llamadas, visitas a organismos, e-mails, reuniones, normativas…. para que no haya ningún tropiezo, ni traspiés.
Esas gestiones no son medibles ni cuantificables y se suelen subestimar por que son acciones que no se ven cuando las realizamos, ni indicamos tooooodo el tiempo que conlleva. Si bien es cierto que, llevarlas a cabo de forma errónea o incompleta, puede traer muchos quebraderos de cabeza. Solemos considerarlas asuntos de poca importancia o fáciles de ejecutar y…
¿Quieres improvisar en el “baile de tu vida”…?

 

Multiexclusiva “cartelerística”

Porque no hay 2 sin 3…. eran 3! y eché de menos el más económico, el más personal, el del chino de barrio (por que ya ni siquiera lo compramos en la ferretería…) escrito con rotulador permanente.

De un solo vistazo pude deducir la prisa por vender de sus propietarios.
También la poca “inteligencia inmobiliaria” de los titulares de los carteles. No muy audaces, han dejado a los propietarios a merce de curiosos y “compradores” que ya se frotan las manos por tener un escenario preparado, y bien bonito, para regatear y dejar el precio bajo mínimos.

Y seguro que estos compañer@s han utilizado argumentos y frases bien preparadas para defender el buen hacer y profesionalidad de su oficina. Le vamos a hacer, le vamos a dar…. siiii…., la baza perfecta al comprador para campar a sus anchas. “Comprador” que, casi podría asegurar, no va a llamar a ninguno de esos carteles, si no al magnifico timbre que le va a llevar al “paraíso de la facilidad”.

Hasta que el sector no lo tenga claro no vamos a poder transmitir claridad y transparencia. Flaco favor, flaco como esos “cartelitos” tan bien alineados. Lo único , sin duda, que se ha hecho bien en el asesoramiento a estos propietarios.

 

Convencion-al

En marzo, en mayo, también julio, octubre… de una latitud a otra de este bendito país y parte del extranjero…
compañeros del sector y profesionales de otros ámbitos se reúnen (nos reunimos) en congresos, cursos, convenciones y demás “batiburrillos”.

Los tenemos de todo tipo y de todos los precios, también en todas las temporadas y provincias, bueno… casi todas; será cuestión de tiempo…
Pronto habrá que “crear” un puesto destinado a asistir a tanto evento… ¿se le podría denominar convencion-alista?

Formación y convenciones “pa’aburrir” y si las multiplicamos por el  número de fotos, facebook life y post que generan…. pues eso, sonmifero para toda una yeguada. Y no lo digo por la saturación (eso es harina de otro costal) ni por desmerecer el hecho, como profesional lo apoyo y lo defiendo!
Si que creo que el usuario al que queremos “llegar” cuando mostramos la foto con “fulanito”, el video de no sé que coach, comidas… no entiende ni papa del mensaje que le enviamos. Ni idea de que hacemos, ni ganas de saberlo, seguro! Como si a mi me dicen que Justin Bieber ha sacado un disco…, igual. (sin quitarle merito  al imberbe, por dios!).
Que lo que no atrae o desconocemos no sólo nos importa poco, sino que nos genera ideas preconcebidas, por lo general erróneas.
¿Y una convención “bien guapa” dirigirida a propietarios y compradores? Yo sé cuan importante es el trabajo en exclusiva , ¿ lo sabe el propietario…?
Hay compañeros que ya han organizado, y lo siguen haciendo, seminarios a grupos reducidos de vendedores, pero creo que toca moverse y desplegar a lo grande para, de verdad, poner al cliente en el centro.
Queremos que conozcan y valoren nuestro trabajo, queremos que no cuestionen nuestros honorarios, queremos acabar con los clichés… pero no contamos con ellos.
¿Por qué no un entrenamiento  a puerta abierta como los grandes equipos?
¿Y si cambiamos lo convencion-al?

¡Qué alguien avise a Darwin!

Acercaba y alejaba su pulgar e índice sobre el cristal templado del móvil, una y otra vez… Era un plano corto (muy corto) de no se sabe muy bien que estancia: una habitación, un distribuidor quizás, la cocina… a saber qué carajo era aquello!

Y es que, a poco que el proceso de búsqueda o venta de casa dure tres meses, que ya es ir bien parados, las partes implicadas pueden ver de todo.

Solicitudes de información sin respuesta y respuestas en bucle de “está reservado”. Fotos con más granos que una clase de adolescentes, datos que se mezclan y comisiones extras que aparecen de la nada.

¿Y los propietarios? Ni te cuento… Visitas que son pura magia, por aquello de vieron y desaparecieron. Extraños yendo y viniendo que antes debieron dar un paseito por su banco y citas que se cancelan en cuestión de minutos aunque los propietarios hayan tenido que hacer “tetris” para poder atender a los “susodichos compradores”.

Tecnicismos y “palabrejas” que nos alejan  de los clientes y premios que serían muy distintos si los asignaran los usuarios.

Agentes en zapatillas o de pin y corbata, serios, animados, ansiosos e impuntuales… Lo que os decía, de todo.

Y ese todo también incluye bueno; seamos justos!
Profesionales serios, con rigor, formación, experiencia, medios y equipo. Pero es que va a resultar que la ley evolutiva de Darwin va lenta en nuestro sector…

Lo “chusquero” aún hace más ruido que la profesionalidad, el trato “cutre” aún se ve como la norma y los “agentes abre puertas” todavía consiguen que nos metan a todos en el mismo saco.

Alguien que avise del asunto a Darwin, please !!!

Bienvenido Mister Marshall

La mejor forma de vender su casa es con un buen marketing con SEO, que incluya compartir en MLS, datos en CRM que nos generen un buen target y mailins a coworkers… ademas de un Open, claro. 🗣🗯

– Yo lo único que quiero es vender mi casa… 🤔🤔

Y el propietario, de 60 años, nos mira con cara de… “hace rato que no te escucho (cucurucho 😉)”

Nuestro afán por parecer, sólo consigue alejarnos. Nos hace menos entendibles,  y es normal con tanto término americano…🇺🇸

Curioso que del nuevo continente hayamos tomado, justo, las palabras bien sonantes y las acciones “escaparate”.

Un sector en el que, hasta hace muy poco,  un apretón de manos con un propietario era suficiente, ha pasado a tecnicismos y rankings que bien poco importan a los vendedores.

Si vamos al médico y no entendemos el diagnóstico preguntamos; si un propietario no nos entiende, se da media vuelta y se pira. 🏃‍♂️🏃‍♀️

Y es que empleamos términos que el comprador, por edad y en la mayoría de los casos, si conoce. El vendedor, por cambio generacional, no sólo no conoce si no que lo hacen salir pitando.

Y es que, en mi humilde opinión, ese esfuerzo por demostrar profesionalidad y quitar tópicos y etiquetas de nuestro sector,  tiene que ser controlado y revisando el modo, no sea que derive en otros clichés igualmente negativos para nuestro trabajo. 😲👎

Si hay trabajo y profesionalidad, los resultados hablan por si solo. Mejor presentar números (que eso todo lo entendemos) y no “palabrejas raras” que parecen sacadas de un canal internacional.
Mucho “americanismo” pero, al final es nuestro barrio el que nos da de comer, no crees…?